El nacimiento de la radio por Internet puede considerarse como la natural evolución de un medio que se ha transformado con el devenir del tiempo. Sin embargo, su crecimiento en México está limitado por varias razones. En primer lugar, la falta de interés de los anunciantes que ven en dicho medio un escaso beneficio, dada la baja penetración de ese medio en nuestro país (aproximadamente 25 millones de usuarios, según el Estudio de Hábitos y actitudes sobre Internet del World Internet Project, así como del último estudio de AMIPCI Nuevas tecnologías de Internet en México, realizado en el 2009), a lo que hay que sumar el bajo número de internautas que utilizan la Red para conectarse a una estación de radio (el 9%, según AMIPCI). En segundo lugar, el porcentaje de conexiones de banda ancha (tecnología necesaria para soportar tanto los contenidos como las transmisiones simultáneas de las radiodifusoras) también es muy bajo.
A pesar de ello, la mayoría de las emisoras importantes del país emiten sus contenidos también a través de Internet1. No hay más que ir al sitio web de la radiodifusora y hacer click en el botón de "escuchar en directo", gracias a las aplicaciones que reproducen audio en tiempo real; las más populares son Windows Media Player (Microsoft), RealOne (RealNetworks) y WinAmp (Nullsoft).
Internet ofrece a las emisoras e internautas la posibilidad de romper con las barreras de tiempo y espacio, añadiendo interactividad y nuevas posibilidades de comunicación. Ahora, todos los programas tienen las mismas posibilidades de ser escuchados, ya que el usuario no tiene la necesidad imperiosa de seguir un orden temporal, diferenciándola de la radio convencional que tiene una emisión lineal y en directo. Además, a la emisora le permite disponer de datos fiables sobre cuáles son los programas que más escuchan los internautas y en qué momento lo hacen. Es la radio a la carta.
Las emisoras de radio tienen tres formas de estar presentes en Internet: los portales web donde informan de la programación, frecuencias de emisión, noticias e, incluso, la información corporativa; los foros de oyentes donde se comentan diferentes temas sobre el mundo de la radio, emisoras…, y mediante las emisiones por Internet en sí mismas, a través del navegador web o mediante un software especial instalado en la computadora. De esta manera, se reproducen los contenidos de igual forma que la de un receptor convencional. Pero, en vez de dar las noticias con el lenguaje radiofónico tradicional, es decir, con sonidos, palabras y silencios, se aumenta el poder de esa información con videos, animaciones o fotografías, transformándose en un medio de comunicación híbrido. Es una radio multimedia que, además de oírse, puede verse o leerse.
También podemos renovar los spots publicitarios, ofreciendo enlaces a la web de los anunciantes o el último spot de televisión. Además, el usuario puede interactuar en el desarrollo de la entrevista haciendo preguntas en un chat.
Hay que considerar que nacen un gran número de radios que solamente emiten por Internet, sin tener detrás el soporte de una radio convencional, gracias a que una emisión por la Red no requiere de grandes inversiones de infraestructura. Asimismo, Internet permite montar nuestra propia emisora de radio en un escenario libre de impuestos y de trámites, ya que no hay que contar con permisos de emisión (siempre y cuando no sea música, a no ser que se tenga la licencia de Creative Commons). Ello permite la aparición masiva de emisoras especializadas. Por ejemplo, la emisora virtual Webmaster Radio fue un auténtico éxito en Estados Unidos cuando salió en la Red porque cubría un espacio vacío sobre desarrollo web.
Algunas radios por Internet que no tienen objetivos comerciales programan y descubren artistas y sirven de plataforma para nuevos talentos. De la misma manera, Internet ha hecho posible que grupos musicales que difícilmente hubieran accedido a una discográfica hayan trascendido. De hecho, algunos han cedido los derechos de autor con el fin de llegar al mayor número de personas. Es el caso de las licencias Creative Commons que permiten descargar, reproducir o utilizar canciones a cualquiera mientras no se haga un uso comercial.
Demanda y calidad
La demanda en la transmisión resulta fundamental para determinar el servicio de una radio por Internet. Es elemental considerar si el ancho de banda que ofrece el proveedor de Internet es capaz de aceptar un número determinado de conexiones o si el número de conexiones que se ofrece excede la capacidad disponible para ese ancho de banda. Para conocer el número de conexiones que puede soportar se realiza la siguiente operación: dividir el máximo ancho de banda a utilizar entre el bitrate2 multiplicado por 1.1. Aunque también hay que considerar si ese ancho de banda es empleado por otros clientes del servicio, si la transmisión será local o remota3, y si en ese mismo servidor está alojado el sitio de la emisora. Por todo ello, la cantidad de oyentes está limitada a las características del servidor en que se procesen los audios. Como consecuencia, no es tan normal encontrar radios abiertas las 24 horas, aunque sí pequeños programas (desde flashes informativos hasta entrevistas).
Tampoco debemos olvidarnos de la calidad (superior, ya que se emite directamente en digital en vez de convertir una señal analógica), un aspecto especialmente relevante, dependiendo del contenido a transmitir. Por ejemplo, para la transmisión de música lo más importante es la calidad, a diferencia de las narraciones deportivas o las noticias. Además, la calidad puede variar dependiendo de si es una transmisión en FM o AM.
También, hay que plantearse si merece la pena sacrificar calidad por cantidad ya que, por ejemplo, escuchar una transmisión con buena calidad pero entrecortada por el exceso de demanda no tiene sentido y es mejor bajar la calidad para una recepción más fluida con la posibilidad, además, de llegar a un mayor número de conexiones.
El único inconveniente es disponer de banda ancha y de un dispositivo con acceso a Internet; pensemos en una computadora, aunque los fabricantes de teléfonos celulares han creado receptores de radio con conexión a Internet. Se parecen físicamente a la radio convencional y llevan una pantalla que informa de la emisora sintonizada.
Fuente: Etcetera.com
http://www.etcetera.com.mx/articulo.php?articulo=2026
Via Yimber Gaviria, Colombia
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