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entre dos adversarios –a diferencia de las  guerras convencionales–, la ventaja estará siempre de parte del menos desarrollado.  Mientras mayor sea la diferencia tecnológica entre ambos, la superioridad del más atrasado se hace evidente y decisiva.  No hay mejor ejemplo que la larga guerra radioeléctrica entre Cuba y USA.

Muchos se asombran que el país técnicamente más avanzado del mundo, capaz de poner un hombre en la Luna, no haya logrado penetrar el bloqueo cubano en forma efectiva con una señal de radio y televisión.  Es debido a su gran desarrollo que lo hace vulnerable  y al atraso cubano que no haya podido lograrlo. Castro hasta ahora ganaba esta guerra informática, pero la introducción masiva en Cuba de la telefonía celular, las redes sociales como Twitter, el acceso a internet en manos privadas o a través de embajadas y hoteles para turistas –que los cubanos de la isla han aprendido a usar muy bien–  han permitido que los atropellos y agresiones de la dictadura sean conocidos al instante en el mundo. Castro está en camino de perder esta guerra debido a la nueva tecnología.
Una interferencia enemiga sobre los medios de comunicaciones del control de tráfico aéreo en la región Este de USA –y Castro posee medios para hacerlo– tendría dimensiones de seria amenaza a la seguridad del país. Una medida similar contra el control aéreo cubano solo obligaría a que un par de trabajadores salieran a la pista del aeropuerto con banderitas de señales en las manos y resuelto el problema. Una sola estación privada de radiodifusión comercial o TV interferidas dentro del territorio norteamericano crearía una protesta inmediata. Toda la red cubana de radiodifusión puede ser interferida por largo tiempo y muchos ni se enteran, acostumbrados a dejar de oirlas durante los apagones.

La Historia

Tan temprano como en 1960 comenzó esta guerra en la banda de frecuencias conocida como de ondas medias que cubre desde 550 hasta 1650 Khz. Comprende las estaciones de radio más conocidas por la comunidad cubana exiliada en Miami y donde más participan en la modalidad de micrófono abierto. Fue la emisora Radio Swan –instalada por la CIA en la isla hondureña del mismo nombre al sur de Cuba–, quien comenzó el ataque radioeléctrico sirviendo de apoyo logístico a la invasión de Bahía de Cochinos.  Esta emisora dejó de existir a mediados de los años 60 por falta de presupuesto.
Durante la crisis de octubre en 1962 la marina de los Estados Unidos ejecutó el llamadoPlan Jacobi, consistente en la instalación de dos transmisores de 50 Kw cada uno en sendos cayos de La Florida: Maraton y Sugarloaf, utilizando las frecuencias de ondas medias 1180 Khz y 1040 Khz legalmente asignadas para el servicio internacional de La Voz de América (VOA). Sugarloaf fue destruída por el huracán Alma en 1966 y no se restauró debido a las quejas de los propietarios de la emisora WHO en Des Moines, Iowa, que resultaba interferida por esta estación. Este es un claro ejemplo de la fuerza de los radioemisores privados, que fueron capaces de suprimir una instalación militar del gobierno. Posteriormente al transmisor de 1180 khz de Maraton le incrementaron su potencia hasta 100 kw y actualmente sirve para las transmisiónes de Radio Martí.
La respuesta cubana a la intromisión de la poderosa señal de la VOA que llegaba a Cuba fue construir pequeños transmisores de interferencias, simples y de poca potencia, que los técnicos cubanos llamaban "matracas". Al mismo tiempo, como contramedida ofensiva, se inauguraba en 1962 un moderno centro transmisor en onda corta (para largas distancias) situado en la laguna de Ariguanabo, cercano a Bauta, que contaba entre otros con dos modernísimos transmisores de onda corta de 100 kw cada uno del fabricante suizo Brown Boveri y un bien diseñado campo de antenas.  A partir de ese momento Radio Habana Cuba empezaría a escucharse con calidad en todo centro y suramérica.
La Legalidad

No es cierto, como dicen los castristas, que las transmisiones de radio por ondas medias y cortas hacia Cuba, asi como las de TV Martí, violan los reglamentos internacionales de comunicaciones. Que tal cosa sucediera sería lo más deseado para el régimen. En USA es la FCC quien se encarga de hacer cumplir las regulaciones. En Cuba es el Ministerio de Comunicaciones.
La FCC no permite el uso de potencias mayores de 50 kw para los transmisores de ondas medias dentro del territorio norteamericano. Esto se hace con el objetivo de que más radioemisores privados que usen la misma frecuencia puedan compartir una zona. Por convenios firmados en la época de la Cuba republicana la emisora oficial del gobierno norteamericano –La Voz de América (VOA)– obtuvo autorización para transmitir hacia todo el Caribe y Centroamérica en dos frecuencias, 1180 y 1040 Khz, con potencias superiores a los 50 kw. Radio Martí, que no es una emisora independiente sino una programación dentro de la VOA, usa actualmente el transmisor de ondas medias de Maraton con 100 kw de potencia y antenas dirigidas hacia el centro y occidente de la isla cubana. Es por lo tanto legal hacerlo. Castro la interfiere, para evitar que sea escuchada por los cubanos, con el transmisor de 300 kw (triple potencia) de Radio Rebelde instalado en Villa María, antiguo centro transmisor de Radio Progreso en La Habana. Todas las demás emisoras miamenses que llegan a Cuba lo hacen con tan poca potencia debido a la pérdida del trayecto que solo pudieran ser recibidas si no hay otra emisora cubana en la misma frecuencia que ellas, estando todas bien cubiertas.  La administración cubana no tiene limitaciones en cuanto a la potencia de sus equipos y es posible encontrar transmisores de 1 y 10 kw  para estaciones municipales, hasta equipos de 500 kw en el centro de comunicaciones Titán en Bejucal (que no es un centro espía, como dicen algunos "cubanólogos"). Muchas estaciones miamenses son casi imposible de sintonizar de noche dentro del mismo Miami debido a las emisoras cubanas que llegan con gran fuerza.
Estados Unidos evitando incrementar la guerra radioeléctrica con Castro todo lo hace dentro de la mayor legalidad;  de no hacerlo Cuba denunciaría el hecho ante los organismos internacionales y después activaría su poderoso sistema de respuesta que este país no puede soportar ni por un minuto, obligándolo a pactar en posición de inferioridad o a usar armamento de guerra para anular el dispositivo cubano.
Un buen ejemplo de la fidelidad de USA a la legalidad es el caso de TV Martí,  que desde su nacimiento estuvo usando el canal 13 de la banda de VHF, que estaba libre en La Habana, para no interferir los canales cubanos de TV. Durante muchos años las emisiones de TV Martí se hicieron en el absurdo horario de 3 a 6 de la madrugada para no afectar las transmisiones cubanas de TV que salían al aire a las 6 am con la programacón matutina. El muy famoso avión C130 no vuela fuera de las aguas territoriales de USA con los transmisores activados, porque es ilegal transmitir una señal de TV dirigida hacia un país extranjero desde aguas internacionales;  no puede, por lo tanto, ni acercarse a las costas cubanas. Pero TV Martí es otro tema, que merece su estudio aparte.
Los medios de la guerra

Cuatro principales emisoras en ondas medias transmiten sus señales desde Miami con programación anticastrista que es de mucho interés para el gobierno cubano mantener cubiertas.  Estas son Radio Martí, con 100 kw desde Cayo Maraton en la frecuencia de 1180 khz. La WAQI Radio Mambí, con 50 kw (ó 50,000 watts como dicen ellos para que parezca mucho) en la frecuencia de 710 khz.  La Poderosa WWFE con 50 kw en frecuencia de 670 khz y WQBA 1140, con potencia también de 50 kw. Todas tienen frente a ellas poderosos transmisores de hasta 100 kw de potencia y más distribuidos en toda la isla para garantizar su anulación. Casi todo el territorio nacional está cubierto y solo deja oportunidad para escuchar las emisoras de La Florida en zonas cercanas a la costa norte cubana y en algunas del interior de poca densidad poblacional.
Castro está en condiciones de interferir y sacar de servicio a cientos de estaciones privadas de radiodifusión en ondas medias desde los cayos de la Florida hasta Canadá, pero solo lo haría en caso de una probada violación por parte de USA de los reglamentos internacionales y que fallara su dispositivo de bloqueo radioeléctrico. Además puede interferir las importantes redes de radio del ATC (Air Traffic Control),  los enlaces con satélites, comerciales y de defensa, etc. El gran desarrollo de las comunicaciones en USA resulta en este caso su talón de Aquiles. Queda claro, por tanto, el gran interés de las sucesivas administraciones norteamericanas por el respeto más estricto a las leyes, siendo esta la principal causa por las que apenas se oiga Radio Martí y no se vea TV Martí. Radio Rebelde cubre el 98% del territorio nacional cubano, cuenta con 44 transmisores de diferentes potencias, sale al aire en 45 frecuencias diferentes de ondas medias, 13 en la banda de FM y 3 en la onda corta.
 
COPIADO DE La guerra de las ondas de radio (Cuba-USA) | Emilio Ichikawa


Enviado por Dino Bloise, EE.UU


Yimber Gaviria, Colombia

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