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Fecha de Publicación: 2012-07-08

La radio es el medio de comunicación masiva que llega al mayor número de personas. Los ciudadanos que en la actualidad tienen más de 50 años, vivieron en un mundo en el cual la radio era uno de los elementos más importantes en sus vidas familiares y sociales. Existe una serie de evidencias que demuestran esta poderosa influencia en la comunidad. Es histórica la radionovela "La guerra de los mundos", que en los años 30 del siglo anterior, provocó una reacción de psicosis colectiva en los Estados Unidos, con el vívido relato radial de la llegada de extraterrestres. En el Ecuador, la versión criolla de este programa, transmitida por Radio Quito, provocó la destrucción del edificio en donde funcionaba esa emisora, cuando la gente, indignada al conocer que no era verdad la invasión marciana, incendió esas instalaciones, conociéndose a este suceso como "La tragedia de Radio Quito".

Es famosa la película "Días de Radio" de Woody Allen que retrata  a la sociedad estadounidense de los años 30. En América Latina, la novela "La tía Julia y el escribidor" de  Vargas Llosa, relata la vida de un guionista boliviano, emigrante en el Perú, que encuentra trabajo en Radio Panamericana de Lima y escribe prolíficamente libretos de radionovelas que cautivan a esa sociedad. 

Estas referencias muestran el impacto tradicional de la radio. Hoy, esa importancia, pese a la emergencia de otros medios de comunicación como la televisión, sigue siendo trascendente.

La televisión tiene el rol protagónico en la contemporaneidad. La brillante luminosidad de su pantalla y la alta definición de las imágenes que proyecta, son irresistibles para la gran mayoría de las personas. Sábato, en una de sus obras, compara el efecto de atracción de las pantallas en los seres humanos con el de la luz en los insectos y otras criaturas, y dice que es el mismo. Frente a la pantalla de televisión estamos como hipnotizados y perdemos un poco  el espíritu y la voluntad.

Las empresas televisivas lo saben y combinan esa fascinación humana por la luz, con la también potente inclinación por la sangre, el delito y las situaciones escandalosas. Su programación, en muchos de los casos, tiene una carga de violencia y destrucción considerablemente más alta que la que se transmite a través de la radio, en donde se tratan tópicos más diversos.

El efecto de este fenómeno de adicción a la televisión y su peligrosa asociación con diferentes formas de violencia, exacerba el crimen en nuestro país.

...probablemente deberíamos escuchar más radio y mirar menos televisión.

FUENTE: 
eltiempo.com.ec Noticias de Cuenca - Azuay Ecuador 

 

Por: Juan Morales O. | jmorales@uazuay.edu.ec


Imagen from: thelouisvilleedge.com
Via @yimbergaviria

 
 

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