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Cubierta del Libro Radio Tatek - Imagen cortesia de www.cadenagramonte.cu



Por Antonio Paneque Brizuela*

La Habana (PL) El 28 de octubre de 1978 una señal de radio rompió el éter casi virginal del desierto de Ogadén con palabras y sonidos poco conocidos para los etíopes y una pegajosa música caribeña, que luego formó parte de las costumbres de esa nación.
Radio Tatek, su nombre durante 12 años de transmisiones (hasta 1989), fue la primera emisora internacionalista conocida hasta entonces y dirigida a los 40 mil soldados cubanos que pasaron por Etiopía tras la derrota sufrida por Somalia en ese territorio africano en 1978.

El proyecto radial motivó el libro Radio Tatek, una emisora internacionalista, de Rafael Ramírez Fernández, presentado en la XXII Feria Internacional del Libro Cuba 2013.

El texto sintetiza el origen y desarrollo de la planta, y su impacto para los cerca de 18 mil cubanos que tras concluir la guerra permanecieron en suelo etíope vigilantes o "de guardia", como definió su situación el líder cubano Fidel Castro, ante otra posible intervención.

Según precisa Ramírez en su texto, la emisora también era escuchada por un gran número de etíopes, sobre todo en las regiones donde llegaba el alcance del transmisor, de un kilo de potencia, una antena de 85 metros y dos repetidores.

Sus transmisiones de hasta ocho horas diarias llegaban a grandes distancias sin interferencia, pues el espacio del área estaba libre de frecuencias, acota el autor del libro.

El embajador de la República Federal Democrática de Etiopía, en Cuba, Bogale Tolessa Maru, declara en el libro que esa emisora "sirvió no solamente para informar e instruir a las tropas vigilantes, sino que brindó múltiples servicios al país".

Miguel Ángel Lorente, jefe de la Misión Militar cubana, asegura que "fue un arma táctica y estratégica, dejó una huella fervorosa en los cubanos y tuvo el privilegio de esparcirse en el éter como expresión del sentir de nuestra Isla".

DESDE MÚSICA CUBANA HASTA UN VIAJE AL COSMOS 

Programas informativos, deportivos, culturales y recreativos sirvieron para alimentar espiritualmente a las tropas cubanas acantonadas en Etiopía a solicitud de su gobierno, mientras que otros musicales cultivaron el gusto de la población de ese país en las regiones centrorientales de Harar, Jijiga y Dire Dawa.

Aunque cubría solo esa suerte de triángulo geográfico donde estaban las tropas internacionalistas, muy pronto la música cubana, caribeña e internacional difundida por la radioemisora comenzó a escucharse en bares, cafeterías y viviendas de la zona.

El espacio radial de la región en FM solo era ocupado por otra emisora, la radio de Harar, por lo que a pesar del idioma local (Amárico) y las tradiciones rítmicas propias, la simpatía por esas melodías se difundieron con rapidez.

Incluso, algunos cubanos de la Misión Militar o de otros sectores de la cooperación civil se asombraban al escuchar inesperadamente, en el sitio más recóndito, un son o la noticia del viaje que realizó al cosmos en 1980 el astronauta cubano Arnaldo Tamayo Méndez, reseña el texto.

Los 18 mil efectivos para los que se concibió originalmente Radio Tatek, nombre tomado de una radio-base que con anterioridad existió en un valle etíope, requerían de un vehículo de comunicación que les permitiera cubrir, en parte, el tiempo ocioso de que disponían luego de cesar la guerra, en medio de zonas muy despobladas e inhóspitas.

Unos 100 periodistas, locutores, realizadores, operadores y técnicos trabajaron durante esos años en la emisora, cuya presencia hasta recesar sus trasmisiones en 1989 tuvo la aprobación de los etíopes y de todos los militares cubanos que ayudaron al país africano.

De acuerdo con expertos, la emisora creada por iniciativa del general de cuerpo de Ejército Leopoldo (Polito) Cintras Frías constituyó una novedosa experiencia y una práctica sin antecedentes similares en el mundo de la radio.

UN LIBRO SOBRE LA EMISORA Y EL ENTORNO ETIOPE 

Radio Tatek, emisora internacionalista, habla no solo de por qué fue creada esa emisora, "sino también sobre los méritos del combatiente etíope", como explica en el prólogo Agustín Díaz Cartaya, asaltante al cuartel Moncada.

El texto se nutre a partir de los relatos de sus protagonistas y de testigos que integraron el personal enviado por la Dirección Política del Ministerio de las Fuerzas Armadas y del Instituto Cubano de Radio y Televisión.

"Un año fue suficiente para que la planta se escuchara con profesionalidad y el alcance necesario, aunque siguieron los esfuerzos para su perfeccionamiento", relata Ramírez.

Según el autor, la existencia y funcionamiento de la emisora era conocida hasta por el entonces jefe del Gobierno etíope, Mengistu Haile Mariam, en tanto su programación y proyección radial respetaron las bases soberanas más elementales del país amigo. Para las transmisiones se tuvieron en cuenta aspectos de la vida local como la política nacional e internacional del gobierno, cultura, creencias políticas y religiosas, costumbres y conflictos políticos fronterizos e internos.

Tras la firma, en abril de 1988, de un acuerdo mediante el cual Somalia renunciaba al territorio del Ogadén, el gobierno cubano ordenó el fin de su presencia militar y Radio Tatek realizó sus últimas transmisiones en septiembre de ese año.

ETIOPIA Y LA PRESENCIA MILITAR CUBANA 

A mediados de 1977 Etiopía solicitó ayuda militar a Cuba para enfrentar la invasión somalí respaldada por países occidentales contra su territorio, entonces dirigido por un gobierno revolucionario encabezado por Mengistu Haile Mariam.

Fuerzas castrenses somalíes, junto a las del Frente de Liberación de Somalia Occidental, que combatía desde antes en el Ogadén, arremetieron de forma abierta contra el país vecino pese a que ambos estados fueron aliados de la entonces Unión Soviética.

Los invasores, con 350 mil hombres, 34 brigadas de infantería motorizada, 350 tanques T-55 y 34, 350 blindados, 600 piezas de artillería, 50 aviones Mig-17 y 21, y más de una decena de helicópteros, atacaron suelo etíope entre el 11 y el 13 de julio de ese año.

En breve tiempo -recuerda Ramírez- Cuba envió tropas y especialistas por diferentes vías. El primer batallón de tanques llegó el 28 de septiembre de 1977, y ya en marzo de ese año los somalíes y sus aliados fueron derrotados.

País de un millón 237 mil kilómetros cuadrados (unas 9,8 veces el tamaño de Cuba) y hoy día con cerca de 85 millones de habitantes, los lazos de amistad con ese pueblo africano siguen siendo fuertes.

El embajador de Addis Abeba en Cuba, Bogale Tolessa Maru, afirma en el citado libro que aquel "valiente y liberador gesto ocurrió en un momento crucial de la historia de mi país y ocupa un lugar único en la mente y en los corazones de los etíopes".

*Periodista de la redacción de África y Medio Oriente de Prensa Latina 

jhb/npg/apb

FUENTE
www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&idioma=1&id=1181251&Itemid=1

Imagen por: www.cadenagramonte.cu

Enlace Relacionado:
http://yimber-gaviria.blogspot.com/2013/01/cuba-presentan-libro-sobre-radio-tatek.html

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